Características del Centro de Rehabilitación PERSISTIR
El centro de rehabilitación Persistir nace de una idea conjunta de sus directores, la Lic. Elisa Carballo y el Operador Socioterapeuta Jorge Pérez quienes, habiéndose formado en Valorarte Asociación Civil de Buenos Aires, y guiados por un modelo de tratamiento creado por el Lic. Sergio Landini, instalan en 2010 la institución en Plaza Huincul.
Persistir funciona como una familia sustituta donde, desde el afecto y el amor, los pacientes encuentran un lugar seguro donde confiar sus dolores y miedos y aprender a sanar los traumas que se encuentran en la base de su sufrimiento. De esta manera, al igual que las comunidades terapéuticas, quienes asisten a la institución la sienten como un segundo hogar.
A partir de este clima cálido que se genera, los asistentes aprenden a re socializarse, es decir, a modificar patrones instalados de vida por otros más funcionales, entre los cuales se encuentra la modificación de “valores de la calle” por valores comunitarios, puesta de límites, trabajo sobre la irresponsabilidad, sobre la violencia, control de conductas impulsivas y destructivas, trabajo sobre la mentira y manipulación, participar, compartir, demostrar afecto, realizar actividades reparadoras con la familia y en la comunidad, etc.
Todo ello forma parte de un modelo positivo que le permite al paciente comenzar a descubrir, generalmente por primera vez en su vida, que es capaz de dar y recibir, cuidarse, desarrollar distintos intereses y habilidades, etc., hasta que pueda internalizarlo en forma permanente y aprendiendo a desenvolverse de manera independiente.
Es un tratamiento ambulatorio (sin internación) y de puertas abiertas, de modo que el paciente permanece en la institución por su propia voluntad.
En Persistir entendemos que la prevención primaria ocupa un lugar importante, por eso asistimos a las escuelas primarias y secundarias para capacitar a los docentes en sus jornadas institucionales y a los niños y adolescentes desde la experiencia terapéutica y el testimonio de los mismos jóvenes en recuperación. Además preparamos, con los pacientes, obras de teatro infantiles que abordan ejes como el bullyng y la discriminación, la falta de comunicación y la falta de límites que también llevamos a las escuelas primarias para que trabajen con los alumnos en las aulas. Parte de la prevención es también generar espacios comunitarios donde los pacientes transmitan lo positivo de la vida sana a otros adolescentes, por eso cada año realizamos una “Corrida familiar por la Vida Sana”, convocando 1500 personas en la edición de 2014. Del mismo modo, organizamos junto a dos comunidades terapéuticas de Buenos Aires (Valorarte Asociación Civil) y de Chajarí, Entre Ríos (El Arte de Volver) ediciones anuales de “Mini Olimpíadas por la vida sana”, viajando a cada localidad y disfrutando del encuentro con otras personas que están en recuperación. Y también damos “abrazos gratis” en las avenidas principales de la ciudad, así como colaboración en campañas comunitarias y eventos deportivos.
Persistir funciona como una familia sustituta donde, desde el afecto y el amor, los pacientes encuentran un lugar seguro donde confiar sus dolores y miedos y aprender a sanar los traumas que se encuentran en la base de su sufrimiento. De esta manera, al igual que las comunidades terapéuticas, quienes asisten a la institución la sienten como un segundo hogar.
A partir de este clima cálido que se genera, los asistentes aprenden a re socializarse, es decir, a modificar patrones instalados de vida por otros más funcionales, entre los cuales se encuentra la modificación de “valores de la calle” por valores comunitarios, puesta de límites, trabajo sobre la irresponsabilidad, sobre la violencia, control de conductas impulsivas y destructivas, trabajo sobre la mentira y manipulación, participar, compartir, demostrar afecto, realizar actividades reparadoras con la familia y en la comunidad, etc.
Todo ello forma parte de un modelo positivo que le permite al paciente comenzar a descubrir, generalmente por primera vez en su vida, que es capaz de dar y recibir, cuidarse, desarrollar distintos intereses y habilidades, etc., hasta que pueda internalizarlo en forma permanente y aprendiendo a desenvolverse de manera independiente.
Es un tratamiento ambulatorio (sin internación) y de puertas abiertas, de modo que el paciente permanece en la institución por su propia voluntad.
En Persistir entendemos que la prevención primaria ocupa un lugar importante, por eso asistimos a las escuelas primarias y secundarias para capacitar a los docentes en sus jornadas institucionales y a los niños y adolescentes desde la experiencia terapéutica y el testimonio de los mismos jóvenes en recuperación. Además preparamos, con los pacientes, obras de teatro infantiles que abordan ejes como el bullyng y la discriminación, la falta de comunicación y la falta de límites que también llevamos a las escuelas primarias para que trabajen con los alumnos en las aulas. Parte de la prevención es también generar espacios comunitarios donde los pacientes transmitan lo positivo de la vida sana a otros adolescentes, por eso cada año realizamos una “Corrida familiar por la Vida Sana”, convocando 1500 personas en la edición de 2014. Del mismo modo, organizamos junto a dos comunidades terapéuticas de Buenos Aires (Valorarte Asociación Civil) y de Chajarí, Entre Ríos (El Arte de Volver) ediciones anuales de “Mini Olimpíadas por la vida sana”, viajando a cada localidad y disfrutando del encuentro con otras personas que están en recuperación. Y también damos “abrazos gratis” en las avenidas principales de la ciudad, así como colaboración en campañas comunitarias y eventos deportivos.
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